(respuesta al post de Carlos Blé "No malinterpretes tu carrera". He comenzado en su sección de comentarios pero me he ido calentando... así que mejor lo saco a un post)
Ese Carlos!
Veamos cómo digo esto;
He lanzado ese discurso o parecido muchas veces.
He envidiado "el paraíso yankee del desarrollador" durante años.
He aguantado durante años a capullos diciendo cosas como "¿picando como un enano?", "yo ya no pico", y similares...
Pero o bien esos comentarios iban hacia *otros*, o yo no me daba por aludido.
Y me he obligado siempre a entender las necesidades de negocio, a saber un poco *de todo*, a interactuar con los perfiles alejados del área técnica.
Así que hace muchos años que perdí los complejos, y me monté mi propio personaje: El rarito ese que lo mismo habla de frikadas y resuelve las dudas de los juniors, discute con los "arquitectos" del cliente, se pasa cuatro días programando algo oscuro de la plataforma, mete conceptos extraños como prototipados visuales o iteraciones cortas en las cabezas de los usuarios corporativos, o discute de "pirámides de costes" y de productividad con gerentes de cárnicas.
Y es una gozada, y me lo paso en grande; y sigo siendo un técnico que trabaja para resolver problemas, que es por lo que me metí en este mundo.
Y ahora que lo pienso... creo que puedo trazar esa inquietud hasta algún momento a mediados de los años 80:
Recuerdo las impresiones que me causaron algunos articulillos de esta vieja enciclopedia que compraba semana a semana.
Una fue el viejo chiste de lo que el analista pidió, lo que el diseñador dibujo, lo que el programador hizo, y lo que el cliente *realmente* quería.
Me impacto. Y después de leerlo, recuerdo decirle a mi padre, con la seriedad que sólo un preadolescente puede tener:
"Aita, yo quiero ser analista-programador."
"¿Exactamente *eso* tiene que ser?" Me dijo él, supongo ahora que riéndose a carcajadas por dentro.
"Sí. Porque programar lo que otros dicen parece muy aburrido. Pero descubrir cómo resolverlo, y hacerlo... eso parece tan divertido..."
Y he tenido la suerte de que, en los años siguientes, en la Universidad, en mis primeros pasos profesionales, en las empresas por las que he pasado... *nadie* se interpuso en mi camino con la suficiente fuerza como para hacerme renunciar.
Así que, seamos positivos:
Carlos; tienes más razón que un santo:
Hagamos lo que sabemos hacer bien. Pero además, sin complejos, aprendamos de todo lo que pueda hacernos devolver un mejor trabajo al mundo. Y ante todo, no dejemos que nos arrinconen, porque esa es otra forma de devaluar nuestra profesión.
Seamos los que marcan la diferencia; seamos los "mediums" capaces de relacionar las necesidades con el mundo técnico.
Demostremos que confiar en nosotros multiplica las posibilidades de éxito.
¡¡¡A por ellos, hombre, a por ellos :) !!!
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