Pues eso, si el niño no cuenta nada en casa… quizás sea hora de leer su blog, no?
Y llevando esto más lejos con osadía (el día que tenga un adolescente o dos en casa a ver qué pienso), podemos pensar que la vida online de los jóvenes mejora las posibilidades de supervisión a aquellos padres que realmente deseen saber lo que hacen sus inocentes diablillos, aunque claro, “ojos que no ven…”

(V
ia El Blog Salmón)


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