Leo en la Bonilista la anécdota del plan de negocio de la distribución de empanadas, y sus números a brocha. 40 empanadas diarias, 6.000€ mensuales de margen. Valgan como ejemplo.

Y no puedo estar más de acuerdo en el sentimiento de base; un negocio no es un billete de lotería. Un negocio es algo que genera un rendimiento satisfaciendo una necesidad (bueno, satisfaciendo muchas, pero quiero simplificar).

Entonces quedamos en que sus dos componentes son esos; *rendimiento* Y *satisfacción de necesidad*. Me atrevería a decir que van a la par, y que cuando cualquiera de los dos se dispara en perjuicio del otro… ya no hablamos de negocio sino de otra cosa. Hablaremos de altruismo (no obtener rendimiento ni planteárnoslo), o bien de especulación.

El problema… siempre hay un problema… es que de alguna manera las últimas décadas nos han educado en que *negocio* signifique precisamente eso; obtener rendimiento sin preocuparnos demasiado de la satisfacción de necesidades. Eso es un *buen* negocio.

Así que ya oigo las voces de los que intentarán escalar el proyecto…

“y por qué vender 40 empanadas al día pudiendo vender 400… o 4000… y claro, bajaremos la calidad, ahora son demasiado costosas… y el transporte internacional es caro… pero podemos hacer una buena campaña de "product placement” (ya estoy viendo a las de Sexo en Nueva York comiendo nuestras empanadas mientras debaten sus asuntos!)… y el mercado ruso está deseando acogerlas… y si compramos unos buenos congeladores podremos fabricarlas en Nigeria y…“

En definitiva… globalizar nuestro negocio, y en el fondo… diluir su más que respetable margen y sostenibilidad, en el obligado intento de acceder al mercado masivo… mientras multiplicar los costes secundarios, convertiéndolo en un producto plano, ‘global’, de discutible valor añadido, demasiado centrado en la oportunidad del "nadie más lo hace”… y finalmente… desvirtuando totalmente el hecho de base; un artesano, un producto de calidad, un entorno capacitado para disfrutarlo y *vivir*.

Ay… ¿por qué nos resulta tan difícil encontrar el equilibrio? Existen negocios perfectamente sostenibles a escala “local/nacional”. No quiere decir que no haya que salir, que no haya que exportar… pero a menudo parece que la única posibilidad de muchos negocios sea el crecimiento desmesurado, a costa de desvirtuar los componentes que en primer lugar los hicieron *buenos negocios*.

¿Qué caracteriza un *buen* negocio?

  • Debe ofrecer rendimientos de forma estable y suficiente para torear los malos momentos.

  • Puede adaptarse a la demanda sin implicar “tenemos que cerrar tres fábricas y 'regular’ a 1500 empleados porque la demanda ha bajado un 5%”.

  • Permite a las personas desarrollar sus vidas, y genera actividad alrededor de esas personas, donde ellas viven, trabajan, hacen la compra, toman unas cervezas, llevan a los niños al parque…