Siguen hablando del “fallo de Excel” que parece dirigir nuestros austeros destinos. Ese en el que los autores olvidaron incluir los datos de algunos países en una fórmula, y así descubrieron una “verdad cómoda” para muchos, donde el excesivo endeudamiento se muestra como causa directa del decrecimiento, echando leña a la caldera del “recortismo”.
Mis observaciones sobre el tema son estas:
Primero: Casualidad, como tantas veces, el fallo favorece los resultados de los autores. ¡Vaya! ¿Sesgo de confirmación a pleno rendimiento… o quizás algo más? Fíjate que podía haber salido al revés… pero entonces no habría libro, y además, doble casualidad, el mensaje no calaría con las lineas políticas predibujadas (porque todos sí, todos, llevamos nuestras lineas políticas predibujadas en cada paso que damos por la vida, nos guste o no, lo sepamos no)
Segundo: Para esto sirven gran parte de los estudios en economía, e incluso en otras ciencias aparentemente más exactas (¿medicina?). Para alimentar lobbies de presión, para confirmar teorías interesadas por motivos más o menos honestos. Y esto explica por qué por cada estudio favorable a un tema, puedes encontrar otro que se oponga (si buscas bien).
Tercero: Que es un alivio que saber que todavía, en algunas universidades, se anima a los estudiantes a *replicar* los estudios publicados por otros, para validarlos. Y que es un alivio que un alumno se pusiera cabezón, y dijera *no encajan los datos*, e insistiera, y consiguiera incluso el apoyo de sus profesores, para demostrar finalmente que las conclusiones eran erróneas.
Curiosamente o no… la refutación de la tesis entra, él mismo lo confiesa, en las lineas políticas premarcadas del alumno en cuestión. Y curiosamente o no, los autores del texto original no tienen ningún problema en decir que sí, que reconocen el error, pero que eso no altera la validez de sus conclusiones.
Y este, señores, es es el mundo en que vivimos. Y esa, esa es una verdad incómoda.