Dándole vueltas a una de las conversaciones que tuvimos con @adavideo en el #aos2013… no puedo dejar de pensar… ¿de verdad alguien me querría en un puesto sólo para que siga los procedimientos establecidos? Para eso… podrían programarme y ya está, ¿no?

Pero en realidad es cierto que a menudo nos sentimos perdidos, y reclamamos “criterios claros” para la toma de decisiones. Sobre todo cuando sabemos que estas decisiones tendrán impacto sobre nosotros, y sobre los demás.

¿De dónde ese miedo? ¿De no sentir el respaldo adecuado? ¿De falta de poder ejecutivo real? ¿Falta de ganas de asumir esa responsabilidad?

¿O quizás es, al otro lado, la dificultad de delegar algo que sentimos al 100%? ¿No llegamos a ceder los trastos del todo?

Quizás… sólo los prestamos, pero dejando claro que son nuestros, que queremos que nos los devuelvan… y quizá con eso hacemos equipos desacoplados, cojos… dependientes…

Hace falta mucho valor, en ambos lados. Para aceptar la responsabilidad, y para cederla. Porque en ambos casos, estamos mirando a la cara al fracaso, al riesgo, fuera de nuestro control.

Hace falta valor…