Chema apunta hacia un comunicado de prensa de Gartner identificando los grandes retos de las IT, y se centra en uno: “La productividad de las tareas de programación”.
Chema propone “menos lineas de código”, y Gartner se centra en “alcanzar la reusabilidad”, y supongo que ambos enfoques tienen cierto sentido aunque apuntan al problema equivocado.
Vemos un problema en la programación y despreciamos montones de prácticas que podríamos mejorar en toma de requisitos, gestión del cambio y configuración, construcción, pruebas, monitorización, regresión…
Hemos llegado a considerar normal que en empresas cuya misión es desarrollar sistemas de software, existan departamentos de calidad dedicados a perpetuar su propia existencia sin ninguna intención de influenciar en la calidad percibible (ni que decir medible!), ni en términos de satisfacción de usuario ni de retorno de la inversión.
Vemos tambien normal que areas como funcionalidad, arquitectura, infrastructura, monitorización, calidad, estén desacopladas y tengan objetivos dispares.
Y parece que lo que falta es algo de visión integral del desarrollo de software, donde las disciplinas se integren con dos objetivos: Reducir tiempo (de cambio, de despliegue, de desarrollo, de prueba) y reducir fallos. Porque ambos aspectos se pueden traducir a dinero, y en el fondo eso es lo único que importa.
Y seguimos apretando el único tornillo que tenemos claro, el de la programación. Y intentamos que sea más productiva, y es es bueno. Pero tambien intentamos que sea más “barata”, y decidimos no invertir en herramientas, ni en integrar mínimamente las gratuitas que inundan la red, ni en adaptarlas a nuestro proceso, ni en tener un proceso digno de ese nombre. Y eso no es bueno.
Y al final, como en el viejo chiste de la trainera, subcontratamos a alguien que tenga menos necesidades, y decimos que es porque aquí no encontramos los perfiles adecuados.
Por eso defiendo que la programación no es el problema, al menos no el principal.
Y que existen muchas acciones a tomar que no estamos haciendo por pura ignorancia y desidia, y que algún día no tan lejano nos arrepentiremos.
En el mismo documento, Gartner pone el dedo en la llaga en el que para mí sí que es el gran reto pendiente:
“Identificar las consecuencias financieras de la inversión en IT”.