A menudo se nos enseña un procedimiento, un sistema de gestión, una herramienta, que funciona perfectamente en su contexto pero que, de algún modo, no parece encajar en nuestra empresa, en nuestro cliente, en nosotros…
Paseando por la web de Ron Jeffries me encuentro con “We tried baseball and it didn’t work”; una metáfora divertida que puede dar la respuesta. Me temo que la gracia está en leerla entera, pero resumiré:
Dicen que necesitas al menos nueve jugadores en el campo, cuando el número mínimo es claramente cuatro; tres hombres esperando la bola y un cuarto bateando.
Con sólo cuatro jugadores no necesitamos tantas bases (otra estúpida ineficiencia del juego). Así que sólo tenemos una base y el bateador corre en un círculo de unos pocos metros marcado alrededor.
Dedicar una persona a “catcher” es un desperdicio. Si el bateador falla, él mismo recoge la bola, y así el catcher se puede dedicar a recibir la bola con el resto de su equipo.
Los bates son caros, así que despues de varias pruebas optamos por usar ramas de arbol.
Parece que por algún motivo es clave mantener estadísticas del juego, aunque no vemos muy bien para que sirven.
La bola va demasiado lejos para cuatro personas. Despues de muchas pruebas (bolas de golf, cabezas de muñecas,…) la sustituímos por un calcetín relleno de papeles, que tiene el comportamiento perfecto cuando las golpeamos con nuestras ramas.