Al hilo de unos tweets con @david_bonilla y @carlosthesailor…
Tengo la (vieja ya) sensación de que muchísimas discusiones/debates parten de problemas al compartir la escala a la que se aplica el problema. Si a eso le unimos que vivimos en un mercado de frases hechas, a poder ser de tres o cuatro palabras, a las que se exige sustituir a la formación, a la experiencia, y al raruno sentido común…. la cosa está difícil.
Lo mismo si hablamos de diseño emergente vs “BDUF”, de respuesta al cambio vs seguir el plan, nos encanta llevar los debates al extremo opuesto, para demostrar algo que parece que somos incapaces de asumir. Que “depende”.
Las palabras se nos quedan cortas. PLANIFICAR. Sí, sabemos qué es ‘planificar’ pero… ¿a qué nivel de detalle? ¿a qué escala? ¿Tener cerradas fechas (mi cita con el dentista, la declaración de la renta, el cumpleaños de mis hijos, la feria en la que quiero presentar un producto) significa que estoy *planificando*?
Esas fechas no son un plan, son objetivos, son restricciones, igual que el presupuesto del que dispongo para comprar los regalos antes del cumpleaños, o la definición del “MVP” de ese producto que quiero presentar.
Cuando hablamos de que “planificar es evil” (en fin… :P) no estamos - no deberíamos - referirnos a objetivos, contraints, influencias del mundo en nuestro sistema. Estamos refiriéndonos a, para cumplir esos objetivos, describir a priori qué haremos cuándo, por todo el camino, para llegar a esos objetivos. Y ahí es donde es facil caer en el lado sucio, y confundir los medios con los fines, y perder de vista los objetivos.
¿Necesito saber, en una escala de magnitud apropiada, qué tendré que hacer, y qué esfuerzo y riesgos correré para conseguir un objetivo?
Sí, claro.
¿Necesito saber qué tareas exactamente acometeré, y qué esfuerzos serán necesarios para cada una de ellas para eso?
No, claro. No, salvo que esté trabajando en el espacio exterior, en un mundo donde la tecnología, el problema, el mercado, el equipo, el cliente, me resultan aliens, y no los conozco en absoluto. Pero es que si es así… ¿qué coño estoy haciendo yo ahí? :P
Al final, en muchas ocasiones, hay una métrica sencilla, intuitiva, que sería suficiente aplicar. Se basa en dos preguntas. “¿Me cabe o no me cabe?”. Y si me cabe… “¿me va a doler mucho o poco?”.
Con esas dos respuestas ya estás capacitado para tomar la única decisión posible. “¿Vamos o no vamos?”