Harto estoy.
Todos los días lo mismo en la radio.
Antes “los mercados” eran la Bolsa, y todos los días teníamos que despertarnos con el termómetro de “rojo���, o “verde���. Verde porque el negro, tradicional color positivo del negocio, tiene connotaciones negativas en el gran público, así de popular se había vuelto la Bolsa.
Y uno se creía que eso tenía ser importante.
Que, si lo repetían tan a menudo, era porque debía ser un indicador válido de algo que nos importa al común de los mortales.
Y mi madre me decía “¡cómo está la Bolsa!”. Y las exclamaciones a veces transmitían alegría, y a veces nerviosismo, o pavor.
Y por mucho que yo le dijera “Ama, que a tí eso no te afecta, no le des tanta importancia”… ella a lo suyo, normal, dado el bombardeo.
Pero nos lo creemos, y como somos “cazadores de patrones” nos empeñamos en encontrar correlación entre los movimientos locos de los índices, y la realidad.
Como si la realidad fuera reducible o controlable.
Como si comprendiéramos el mundo.
Pero claro, en el momento en que uno descubre los derivados, descubre las apuestas cruzadas, que se puede uno “poner bajista” y hacer dinero aunque las radios griten desesperadas por el rojo de la apertura…
Ese día, entiendes que realmente no importa, que esa métrica está viciada, y que es más un negocio para algunos que un indicador fiable de la realidad.
Y si alguien hace negocio con un indicador, y este es manipulable… ¿es fiable el indicador?
Y últimamente, abrimos los días con la prima de riesgo. Que es, simplemente, cuánto más caro se presta dinero a un país que a Alemania.
Y claro, uno piensa… “��quizás esta vez sea una métrica lógica?���
Pero claro… si alguien presta dinero, si alguien paga un interés… alguien hace negocio.
Y la famosa prima fluctua a diario, de manera que los medios se apañan para relacionar con el momento político, comercial, climático o deportivo.
Porque al fin y al cabo saben que somos “cazadores de patrones”.
Saben que estamos deseando encontrar hechos que nos reafirmen, que nos hagan sentir cómodos, que nos den la ilusión de control.
Y así nos venden el periódico, o sus espacios publicitarios. O venden nuestras vidas por fascículos.
Y luego ves que esa fluctuación diaria es falsa… porque el momento de la verdad son las “subastas” de deuda, donde esa prima se ve reflejada realmente, el momento en que el dinero se presta y el interés a pagar se establece.
Y casualmente, la prima tiende a subir justo los días que hay subasta, y puede que baje después.
Y habrá una explicación en los medios para la subida y para la bajada.
Y nos la creeremos.
Y hablaremos de ello en el café.
Pero de nuevo… alguien está haciendo negocio, y está manipulando la métrica para hacer más negocio.
¿Y todo esto para qué?