Al hilo de comentarios online y offline sobre el artículo de Uncle Bob (mi traducción) un poco de reflexión a borbotones, más allá del dilema “experiencia vs certificación” que puede entreverse en la superficie.
¿Es el problema la existencia de la “certificación” CSM?No, no lo creo. El problema de la certificación ha sido siempre esa palabra “certified”. Incluso Scrum “Master” ha sido problemático.
Podemos hacer un juicio de intenciones y denunciar una conspiración, pero en general la existencia de estos cursos ha ayudado a difundir el conocimiento base, y ha generado una inercia que ha ayudado a su expansión.
Por otra parte, han generado un modelo de negocio tan rentable que pone en riesgo sus objetivos iniciales. Y esa reflexión es crítica en estos momentos.
¿Es el problema la existencia de múltiples formaciones “oficiales” (de cada casa) y de “certificadores” de sus propias versiones de Scrum?Aquí entramos en un debate viejo; fragmentación contra libertad de competencia.
La libertad es siempre interesante, y además permite concurrencia al mercado de múltiples grupos. Pero si el mensaje no es consistente, terminamos definiendo los términos como nos da la gana, y generamos una confusión que puede resultar contraproducente.
Por ejemplo que no estemos de acuerdo en lo que implica “Scrum” no puede ser nada positivo, y es algo que está pasando. Y que no se me entienda mal; ni Scrum es la bala de plata de nuestros problemas, ni es intocable. Pero no me parece justo jugar a dos barajas; aprovechar la marca Scrum comercialmente, pero luego reinterpretarla y emitir un mensaje confuso, o cuando menos contradictorio con el emitido desde otras fuentes (a menudo de mayor autoridad aunque esto último sea también discutible).
De nuevo puedo hacer un juicio de intenciones, y asumir que lo hacen de manera maquiavélica para ordeñar la vaca ágil mientras de leche. Pero eso es cosa de cada uno. Puede ser un simple error, puede ser una deriva no controlada. En cada uno está reflexionar sobre lo que está aportando y cambiarlo si lo considera necesario.
¿Está en riesgo la adopción de metodologías ágiles?En mi opinión el artículo de Uncle Bob expone un serio riesgo de ataque de tipo “embrace and extend” por parte de personas y organizaciones que ni *comprenden* los principios de base ni están interesados en defenderlos. Prefieren seguir hablando de “gestión” del proyecto y del equipo, y buscan el mapeo entre lo antiguo y lo nuevo para en vender mejor el mensaje; “no hace falta cambiar mucho, esto es una pequeña evolución sobre lo que llevas haciendo años”.
Nos quedamos en un cambio de herramientas, en unos “informes ágiles”… y el cambio de base, el que realmente podría generar una diferencia de valor en nuestra industria (y en todas las que se verían beneficiadas por este) se va diluyendo poco a poco hasta quedarse en nada…
En un país como España donde el principal sector relacionado con el desarrollo de software es el de reventa de tiempo; donde las empresas viven del mantenimiento; donde los grandes clientes que mueven una gran parte del mercado laboral se limitan a consumir presupuestos (que en gran parte se van en márgenes de intermediarios sin valor productivo); donde la I+D es una excusa para consumir subvenciones a nombre de administrativos que figuran como “personal investigador”; en un país como este, donde la revolución tenía tanto o más sentido que en cualquier otro, el ataque está teniendo éxito y la revolución ágil será recordada como una gripe de verano.
El ataque ya se está produciendo. El concepto “ágil” se malinterpreta continuamente, y casi todos tenemos nuestra parte de culpa. La pregunta es; ¿qué podemos hacer ahora?